Nueva York: primer Estado infanticida del mundo

Las dos cámaras legislativas del Estado de Nueva York aprobaron el martes, 22 de Enero, el proyecto de ley que consagra el “derecho fundamental” al aborto, eliminando toda barrera que impida practicar abortos en cualquier fase del embarazo; hasta incluso un segundo antes de que el bebé nazca de forma natural.

El Senado neoyorquino aprobó por 38 votos a favor y 24 en contra la llamada “Ley de Salud Reproductiva”, un proyecto de ley que ya había sido aprobado en repetidas ocasiones por la asamblea estatal neoyorquina en años anteriores, pero que permanecía bloqueado por el Senado estadounidense que contaba con mayoría republicana, obstáculo que desapareció recientemente cuando dicha cámara legislativa, ya sin mayoría republicana, cambió de parecer por 92 votos contra 47.

El nuevo proyecto de ley neoyorquino declara que “Todas las personas que queden embarazadas tienen el derecho fundamental a elegir si llevar el embarazo a término y dar a luz al bebé o abortar”; por ello elimina incluso el reconocimiento que Nuevas York contemplaba hasta ahora de considerar la muerte de los bebés prematuros mayores de 24 semanas como potenciales víctimas de homicidio. Así, la nueva ley borra el aborto del código penal por completo, permitiendo incluso a los profesionales sanitarios que no sean médicos, realizar abortos.

Andrea Stewart-Cousins

“Tenemos un presidente (Trump) que ha dejado muy, muy claro, que quiere anular la sentencia Roe v. Wade” –por la que en 1973 se despenalizó el aborto en los EEUU–, declaró la líder de la mayoría del Senado neoyorquino, Andrea Stewart-Cousins, antes de la votación. “Hoy, aquí en Nueva York, le estamos diciendo (…) que no, y no solo estamos diciendo que no. Estamos diciendo que aquí en Nueva York, la salud de la mujer es lo más y único importante. Estamos diciendo que aquí en Nueva York, las vidas de las mujeres son lo más y lo único importante. Estamos diciendo que aquí en Nueva York, las decisiones de las mujeres son lo único importante”.

Aparentemente, tal y como está redactado, el proyecto de ley permitirá abortos “tardíos” solo si la salud de la madre está en peligro o si el bebé se considera no viable, pero el Comité de Derecho a la Vida del Estado de Nueva York ya ha advertido que la experiencia avala que el proyecto de ley será rápidamente desbordado y en la práctica irá mucho más lejos.

Declarar que el aborto es un “derecho fundamental” abre la puerta para invalidar “cualquier límite al aborto” y “obligar a todos a participar en la cultura de la muerte”, advierte dicho grupo. El proyecto de ley también evitará que las mujeres embarazadas cuyos bebés mueren violentamente –accidentes, crímenes, etc.– puedan ser investigados por la justicia, por lo que de facto se “autoriza el infanticidio” al revocar el requisito de que haya un segundo informe médico en caso de que un intento de aborto en las últimas 20 semanas dé como resultado un bebé vivo.

El proyecto de ley neoyorquino forma parte de la campaña que los Estados norteamericano con mayoría izquierdista (demócrata) están llevando a cabo con vistas a que se reconozca el derecho total al aborto antes de que, como se prevé, la Corte Suprema estadounidense anule a ley Roe v. Wade y restaure la capacidad de cada Estado para prohibir el aborto en ellos mismos, lo que sin duda ocurriría en seguida en aquellos de mayoría republicana.

Sarah Ragle Weddington
Norma “Jane Roe” McCorvey

“Ver a Nueva York aprobar un proyecto de ley para proteger ese derecho, es solo un sueño hecho realidad”, dijo Sarah Ragle Weddington, la abogada que en 1973 representó a Norma “Jane Roe” McCorvey, la mujer que quiso abortar y la que consiguiendo una sentencia favorable dio lugar a la despenalización del aborto en los EEUU.

Pero lo que no dicen y callan maliciosamente tanto la tal Ragle Weddington, como los que hoy vitorean la aprobación del proyecto de ley neoyorquino es que la propia Norma “Jane Roe” McCorvey adjuró de aquello y se volvió decidida anti-abortista en 1995, dedicando desde entonces el resto de su vida a oponerse a la ley nacida de la sentencia que entonces le dio la razón.

Andrew Cuomo
Dibasio con su familia

Sin duda el gobernador demócrata de Nueva York, Andrew Cuomo, quien prometió promover el aborto como parte de “la agenda más progresista que jamás haya visto este Estado”, no dudará en sancionar el proyecto de ley ahora aprobado. A quien respalda efusivamente el alcalde de la ciudad de Nueva York, Diblasio. Por su parte, numerosos grupos católicos han pedido al cardenal Dolan que excomulge a Cuomo; lo que no les quepa la menor duda que no hará, ni se le ha pasado por la cabeza tan “católica” eminencia, porque ya sabemos de qué pie cojea él (ver la fotografía adjunta) y la jerarquía eclesiástica en su mayoría en cualquier lugar.

El Cardenal Dolan… el del centro vestido de negro

¿Qué puede hacer Trump contra esto? Directamente nada. Es una ley del estado y el gobierno Federal no tiene jurisdicción legal sobre leyes estatales. Indirectamente la única posibilidad, y he aquí el poder increíble del Tribunal Supremo, es que alguien lleve la ley de Nueva York a los tribunales y apelación tras apelación llege al Tribunal Supremo. Alli los nueve jueces vitalicios podrían decidir que la Ley de Nueva York es inconstitucional. Y ese seria el fin de la Ley. Lo que Trump sí ha hecho, en los dos años que lleva, es reemplazar a dos jueces de los nueve: al fallecido Scalia (católico tradicionalista militante y padre de sacerdote) y Kennedy (muy blando) por dos jueces cristianos conservadores.

Si la Ley de Nueva York llegase al Supremo las posibilidades son muy altas de que el Tribunal, hoy con 5 conservadores y 4 izquierdistas, la declare inconstitucional. De ahí también el horrorde los izquierdistas a que la juez izquierdista Ruth Ginsburg de 85 años se retire con Trump de Presidente. Eso significaría que Trump la reemplazaria con un juez cristiano militante, lo cual dejaría a la Corte Suprema con 6 jueces conservadores y 3 izquierdistas.

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